viernes, 26 de diciembre de 2014

NAVIDADES LIMPIAS

No me gusta mucho la Navidad, sólo me gustan los Reyes Magos, o al menos la idea de magia e ilusión que representan .De buena gana hubiera matado a aquella pequeña furcia de 8 años cuando me soltó a bocajarro que los reyes eran los padres. Ese fue mi primer contacto con mi lado oscuro. Pero mejor dejamos mis traumas , que son muchos y variados, para otra entrada.


No es que no tenga motivos este año para no estar agradecida al niño Jesús que esta en la cuna . Tengo uno enorme y  se llama Pablo.
Lo que pasa es que no me da la gana de ser feliz porque lo diga el Corte Inglés. No quiero ser caritativa por acallar mi conciencia 20 días al año y nunca estuve cómoda en el papel de oveja más.



Lo reconozco, me gusta llevar la contraria, y como mi adorada Mafalda llevé algún que otro bofetón por preguntar demasiadas veces el  porqué de las cosas. Sea como sea, probablemente me pilles más bondadosa y generosa un 31 de agosto, por decir algo.
Por ello me niego a spamear el video de la elfa cantarina, y sinceramente me importan un bledo tus felicitaciones a base de emoticonos si antes no estuviste. Más visitas y menos whatsapp.

A lo que iba que me disperso: yo estas navidades las estoy dedicando a la limpieza. A la limpieza de personas. Los  buenos propósitos  los dejo para septiembre, tal vez recuerdo de mi vida escolar. Respecto a los buenos sentimientos, muchos o pocos, mantengo los del resto del año.

Esta limpieza de la que os hablo  empezó hace unos meses cuando perdí la agenda al cambiar de móvil. Durante 2 días presa del pánico, intenté recuperarla por todos los medios. Cuando finalmente desistí ,empecé a sentir una especie de ligereza. Sin ningún esfuerzo he ido recuperando los números que realmente deben de estar y me he dado cuenta que los  demás ,sobraban sin más.

Imaginaros viajando por vuestra vida con una mochila. Ahora meter en esa mochila todas las cosas y las personas que os rodean. Probablemente llegareis a una conclusión: pesa demasiado y así es imposible viajar.


Me he dado cuenta que una persona pesa de promedio unos 60kg , eso es mucho peso.  Mientras me llenaba de turrón (vale, lo admito ,  la parte Navidad comida rica si que me gusta); me vaciaba de personas innecesarias. Si, esa amiga envidiosa que tardé 15 años en darme  cuenta que no es que fuese crítica ,sino que es  envidiosa sin más. Esa progenitora  a la que hagas lo que hagas nunca contentarás. Las del  “tenemos que quedar un día de estos”.Los que oyes su  apremio por colgar cada vez que los llamas , las que cada vez que aparece un tio ya no hay con quien contar, los que sólo estan en las buenas,  y así una larga lista……….. A unos los eliminé directamente y otros están simplemente en cuarentena.

 Claro que estas limpiezas no son tan placenteras como una limpieza de cutis , se parecen más a una limpieza de colon. Pero una vez que la llevas a cabo descubres que eran totalmente necesarias , no sólo para poder seguir avanzando sino para  dejar hueco a personas nuevas.



¿Borde? No,  sólo excesivamente directa . Yo soy así , y así seguiré, nunca cambiaré….. que cantaba Alaska en los ochenta.