miércoles, 14 de enero de 2015

POR AMOR AL ARTE

Durante los 6 años que me pasé en la Universidad de Geografía e Historia de Oviedo estudiando Historia del Arte muchas veces tuve que escuchar la pregunta : ¿Y esa carrera para qué sirve?. También me encontré con alguna que otra abuela muy disgustada porque el nieto se había empecinado en estudiar Historia del Arte: “fíjate tu que pena, con las buenas notas que tiene , ya  podía estudiar algo útil”.

Por aquella época se creía que estudiaban historia del arte tres tipos básicos de personas: los perroflautas, los hijos de papá que ya tenían un futuro asegurado y querían tocar los huevos  en casa;  y las niñas bien que aspiraban a casarse con un Borjamari que las tuviera en casita ,con la única función de  explicar a las visitas el Miró que había en el salón.
Tengo que deciros, que yo , que no pertenezco a ninguno de  estos grupos , estudié historia del arte no solo por amor al arte, que también;  sino  porque, ilusa de mí, el primer día de clase me vendieron la moto de que esta carrera me serviría para ganarme la vida honradamente  en algún museo, editorial o institución cultural.



Cuando acabé la carrera , los agravios continuaron , y en las múltiples entrevistas que hice  ajenas al mundo del arte ; la pregunta seguía siendo parecida. El entrevistador me preguntaba receloso si yo había renunciado a trabajar “de lo mio”. Dejándome entrever que no tenía muy claro que era “ lo mio”.

Todo esto viene a colación  porque estos días vi una oferta de trabajo en Facebook,  de una empresa gijonesa, RECREA  para más señas,  en la que pide para tres de los museos que gestiona un becario en turismo o un técnico en información turística. Parece que el hecho de que unas plazas que deberían ser cubiertas por personal asalariado , sean cubiertas año tras año por un becario a nadie llama la atención porque no hay ningún comentario al respecto. El comentario que me deja estupefacta es el de una chica que ve muy “normal” que un licenciado en turismo se ocupe de un museo. Porque palabras textuales, “ seguro que en recrea hay un historiador ,que se ocupa de los múltiples museos que gestiona  y / o porque ya hizo previamente el trabajo antes de abrirlo”.Se ve que considera que es suficiente un solo historiador para los múltiples museos o  en su defecto,  uno que se pase por allí 4 días antes de que lo inauguren para dar cuatro directrices.

A esta chica le preguntaría si vería igual de normal que en vez de operarla un cirujano, lo hiciese un veterinario becario  o un técnico de laboratorio, por lo de ahorrar costes y tal.

Esto de ningunear  y despreciar a los humanistas  viene de lejos, no es fruto de la crisis. Y demuestra la clase de país que tenemos en la que la historia no se estudia y el arte se desprecia. Que se puede esperar  de un país en el que un niño de 14 años no sabe quién fue Franco  simplemente porque  la dictadura no entra en el temario. O un país en el en el que el porno grava el 4% de iva y la cultura el 21%.  Un país en el que un licenciado en historia del arte primero de su promoción tiene que emigrar ,porque si se queda en la marca España ,su futuro va a ser pasarse años intentando  arañar unas décimas en las oposiciones a secundaria, o haciendo de guía en viajes del INSERSO  en temporada alta.

Podíamos pensar que vivimos en una potencia económica  que lo mide todo en términos de rentabilidad y producción , como Alemania;  y que el arte y la cultura en general  son deficitarios .
Nada más lejos de la realidad. Todos sabemos que somos los últimos monos de Europa ; y la cultura, bien gestionada es productiva. Esto lo saben bien en   Alemania, donde  tienen  una de las mejores políticas de protección , conservación y difusión del patrimonio histórico cultural. Pero claro la Merkel es muchas cosas, menos tonta. Mientras que aquí Mariano es tonto, además de otras muchas cosas.

Y a todas esas abuelas disgustadas les diría algo. El  que un día será rey  de Gran Bretaña,el príncipe Enrique,  estudió Historia del arte. Esto ya es de por si un ejemplo bastante claro de la  valoración que hacen  del arte los españolitos de playa , paella  y toros ; y los hijos de la Gran Bretaña.


Un país que no recuerda su historia está condenado a repetirla y un país que no valora su patrimonio artístico está condenado a no tener identidad cultural. Para que esto no ocurra, niños y niñas, están los historiadores y los  historiadores del arte.