El verano
es el olor a hierba seca de mi niñez ,es
garabatar y hacer montones , cazar
renacuajos en la fuente del pueblo. El verano son las picaduras de mosquitos , las ensaladillas rusas de mi madre y mi padre
afilando la guadaña con la piedra.
El verano es la playa de San Lorenzo con mis primas, las chanclas, los bañadores, las
insolaciones, el olor a crema bronceadora, los bocadillos de jamón , las
interminables dos horas de digestión y los helados con una bola de chicle en el
fondo.
El verano son esas vacaciones
con mi novio en Ibiza o en Cádiz en las que pensé lo fácil que era a veces ser
feliz ,son las maletas, las discusiones
tontas bajo un calor agobiante . Los atascos, las tapitas, los guiris, los mojitos y las cañas en el
chiringuito.
El verano son
los amigos, las fiestas de prau, los
vestidos de tirantes, la sidra, ver salir el sol, las discotecas abarrotadas y los
conciertos al aire libre.
El verano son
las excursiones al monte, sudar, los
pantalones cortos, el camping de Valencia de Don Juan. Bañarte en la piscina de
noche, hacer autostop, los ligues de una sola noche y esa cazadora vaquera que tiene casi tantos
años como yo.
El verano es dormir con la ventana abierta, andar descalza
por casa, ir en mi corsa por la autopista escuchando música eléctrónica a todo volumen con las ventanillas bajadas. El melón, los cafés con hielo, las reposiciones en la teley los libros; el verano son muchos libros.
El verano son las siestas, y planear lo que vas a hacer en el invierno ,
y ponerte nostálgica pensando en esos otros veranos que ya no volverán . El verano
son las gafas de sol, los sombreros de rafia y las diarreas.
Para mi el
verano es ese pequeño lapsus entre la
primavera y el otoño, o incluso un kit kat entre un invierno y el otro. Unos escasos 2 meses de sol, calor y tormentas ; un
periodo de inusitada y soporífera calma, una estación al ralentí en la que si
no logras ser feliz al menos todo adquiere ligereza. Un paréntesis para pensar
en todo y en nada a la vez, para dejarte
llevar, un tiempo para soñar.
lunes, 24 de febrero de 2014
DE PORQUE LOS HOMBRES SON SIMPLES Y NOSOTRAS NOS NEGAMOS A
CREERLO
Desde que eres pequeña te dan informaciones erróneas o como
mínimo contradictorias sobre el sexo opuesto.A estas enseñanzas se une
la factoría Disney, los cuentos populares, las teleseries de adolescentes
y Candace Bushnell , que acaba de
hacerte el lio. Esto hace que cuando creces tengas ideas tan confusas sobre el
comportamiento del que se supone que tiene que ser tu media naranja, que andes por ahí vagando como medio limón en pena.
Cuando eres una niña y algún niño te hace alguna perrería en
el patio del colegio ,tu probablemente correrás a contárselo a tu madre. Y ella
probablemente justifique su comportamiento en el hecho de que le gustas, incluso
puede que vaya más allá y te diga que le
gustas mucho. A ti esta información como
poco no te cuadra…. porque normalmente tu a él tiendes a darle besos y no
patadas. Por esta regla de tres yo ahora debería estar felizmente
casada , con tres hijos y un plan de pensiones con Santiago ,el vecinito de enfrente
que martirizó mi infancia. Como aquel día en el callejón oscuro de mi barrio que a modo de pistoleros del oeste, uno
en cada extremo del mismo , el me enseñó una piedra de tamaño considerable y se
ofreció a tirármela a la cabeza , y yo, con esa
incapacidad para ver el riesgo que aún conservo, le reté a ello. El resultado
no es difícil de adivinar .Con el tiempo descubrí que Santiago no me quería,
sino que simplemente vio su hombría puesta en tela de juicio y actuó en
consecuencia.
Cuando eres una adolescente no se produce una gran mejoría. Tú con tus
espinillas, tus hormonas en ebullición, la presión de la pandilla y ellos que van por detrás de ti dos años en su
desarrollo psicosocial. Aqui cada vez que uno tiene un comportamiento
inexplicable tu corres a los brazos de tus amigas -después de lo de Santiago
hay algo que te hace desconfiar de tu madre-. Casi todas te dirán que el
problema es que aún es un niño .Y la más
romanticona, esa que siempre lo ve todo de color rosa, te dirá que ella
cree que Pablo esta realmente por ti, aunque se magree con todas a la salida
del tuto. Vamos que continúan las justificaciones :la falta de madurez y la
promiscuidad. Que tu estas en la misma
tesitura, pero tu has forrado tu carpeta con sus fotos y le has entregado tu corazoncito en forma de poema en hoja de
bloc. Y que él te lo pague así…. ¡duele y mucho!
Cuando te conviertes en una adulta la cosa empeora, las justificaciones empiezan a ser más elaboradas , porque la coyuntura es
mucho más complicada: que si acaba de salir de una relación seria, que si nunca
tuvo una relación seria, que si es demasiado joven para comprometerse, que si
ya es demasiado mayor .Aquí el circulo
de sabias también se ha agrandado: aparte de las amigas, están las conocidas, las
compañeras de facultad o del trabajo y la
tia de la madre de la vecina. Y como no, todos los ensayos que hablan del tema. Estos recogen teorías muy
variadas :Que si los hombres se convierten en eternos niños porque sienten que las mujeres triunfadoras no los necesitan,
que si el infantilismo que impera en la sociedad hace que realmente jamás corten
el cordón umbilical, que si la liberación femenina los dejó totalmente
confundidos y no saben que rol deben adoptar ,si el del macho alfa o el del amigo
gay, que si la coyuntura económica hace que la convivencia se retrase mucho y
por tanto no hay compromiso real……
Todo esto amigas mías son paparruchas (como me gusta esta
palabra), y lo sé ahora que he llegado a una cierta edad (que poco me gusta esta frase) ,en la que he
sufrido en mis carnes el comportamiento masculino; y porque conozco a un número considierable de solterones
de más de 40, que han aportado luz al tema . Ellos me han revelado el secreto mejor guardado después de el
de la cocacola: los tios son simples y nosotras nos negamos a creerlo .Alguno
dice que que no son es simples sino sencillos, esto no
es más que un eufemismo, y traducido
significa que son simples pero tienen cultura.Y alguno llega más lejos aún
atribuyéndonos a nosotras la culpa de tanta confusión, por esperar de ellos más
de lo que realmente pueden dar.
Como idea global se puede decir que los hombres son los mismos a
los 18 que a los 40, solo han cambiado el tipo de juguetes, que aumentan
cualitativamente , y los complejos ,que aumentan cuantitativamente.
Nosotras , que somos capaces de darle tantas vueltas a algo
hasta perder de vista ese algo, que somos las reinas del “ y si…..”, que podemos decir "si" y "no" sin ni siquiera abrir la boca, que vemos el
hecho de pensar en nada como una proeza que no está a nuestro alcance …….. pues que quereis que os diga, que la tragedia griega esta servida.
Así ,siempre habrá un alma caritativa , normalmente de tu
mismo género, que justifique el comportamiento del hombre en cuestión.Pongo
ejemplos: el no te ha llamado después de una primera cita.... puede que haya
perdido tu teléfono, él no te llamó después de la primera bronca tras cuatro meses ….no se siente preparado para una relación seria,
después de una gran bronca a los cuatro
años…..está sobrepasado por la relación seria que ya tuvisteis......No nos engañemos
por favor : no te ha llamado porque no le ha salido de las gónadas llamarte.
Asique interiorizar
estas premisas amigas : si un hombre no te llama es porque no le interesas,
sabe si te quiere a los dos meses de de conocerte, si te dice que te quiere
realmente te quiere ; y si no te lo dice
es que no te quiere o no han pasado dos meses. Vamos que ni ex recientes, ni miedo al
compromiso, ni dudas existencias, ni coyuntura económica , ni la abuela que
fuma en pipa………..
Pero claro , esto es muy doloroso de asumir por nosotras. Entonces
desde que la tierra es tierra y en ella estaba Eva , que salió de una costilla
y Adán que mordió la manzana , y todo el
tinglado; nosotras pensamos que le estamos haciendo un favor a la amiga de
turno, y por extensión a nosotras mismas, justificando lo injustificable.
Se que hay cosas muy
difíciles de asumir: que la cabeza rapada solo le sienta bien a Sinéad O'Connor,
que no volverás a entrar en los levis que llevabas a los 17 años, y que lo que te está diciendo u omitiendo un hombre es realmente lo que piensa.Es duro, pero
aceptémoslo de una vez y seremos todas más felices.